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Ronald
Hill Álvarez
hillron@hotmail.com
Nueva
Guinea, RAAS-Jan, 25-Un diario de cobertura
nacional presenta en primera plana un titular señalando que los “Narcos
ganan la Costa”. Son innumerables los titulares de los diarios y la
televisión que se focalizan cada vez más en esa triste realidad. No
podemos negar, porque cualquier visitante despistado lo palpa a simple
vista, que el narcotráfico está acabando con la vida y esperanzas de
centenas de miles de hombres y mujeres de todas las edades que poseen un
rico acervo cultural y más diverso que cualquier otra zona de este país.
Lo que los narcos están haciendo en nuestro Caribe no tiene precedente en
la historia de la región mucho menos en la triste historia de esta
sufrida Nicaragua.
A los
pueblos indígenas de la Costa Caribe (miskitos, sumos, ramas, garifonas,
creoles) históricamente fuerzas foráneas los han utilizado en función
de sus propios intereses. El inmenso territorio, nunca colonizado por la
cruz y la espada de los españoles, fue objeto de saqueo por los piratas
ingleses actuando con un “modus operandis” de beneficio mutuo mediante
el trueque, intercambiando ron, aperos para la pesca, etc. a cambio de
alimentos, madera preciosa y seguridad en las costas. La
violenta “reincorporación de la mosquitia” llevó a estos pueblos un
proceso contrario a sus tradiciones y costumbres sembrando una cultura
ajena a los mismos donde la educación se suspendió para que los maestros
pudieran aprender el idioma español y luego adoctrinar a los jóvenes con
“los buenos hábitos y costumbres” del Pacifico. Desde ese entonces a
la fecha, la Costa Caribe ha sido objeto de saqueo de sus recursos
naturales, primero por compañias extranjeras de origen estadounidense y
ahora, en estos nuevos tiempos, en que el neoliberalismo galopante deja
cenizas por donde pasa, empresas inescrupulosas violentan las leyes de país
en beneficio propio dejando únicamente recursos agotados por su
sobreexplotación, miseria y pobreza.
En los últimos
tiempos, el acontecimiento de mayor significado para el Caribe ha sido la
aprobación de la Ley de Autonomía y su reglamentación. Esa Ley nos
brinda a los costeños, en el marco de la Constitución, plenas garantías
para que todos juntos podamos trabajar en la búsqueda de la prosperidad y
el progreso de nuestras comunidades. Aún así, las Regiones Autónomas no
son ajenas a los conflictos políticos que como una nube gris cubre el
cielo azul y blanco de Nicaragua y el inmenso mar caribe. La actual
situación que padece la Costa Caribe es producto de la incapacidad cada
vez más manifiesta del Estado Nicaragüense junto con sus instituciones,
los partidos políticos y sus ineptos dirigentes
de ver ese rico territorio, en cultura y recursos naturales, como la
esperanza del país para salir de la pobreza. Todo Estado esta constituido
por el territorio y su población y es a estos a los que se debe. En el
caso de Nicaragua la realidad nos dice que esa condición para el Caribe
no se cumple.
El
narcotráfico está destruyendo la mitad del territorio Nacional, a sus
comunidades y las ricas costumbres heredadas de nuestros ancestros. El
Estado se tambalea en pugnas partidarias de poder donde cada uno de los
responsables de las crisis cíclicas negocian a espaldas del pueblo
Nicaragüense aduciendo que lo hacen en beneficio del mismo para llevar
salud, educación y empleo digno. Históricamente el cuento siempre ha
sido el mismo.
Los hechos
nos dicen que Nicaragua está perdiendo la Costa Caribe. No se promueven
empleos dignos más allá de salarios de hambre en llamadas inversiones de
zona franca donde los trabajadores son tratados como esclavos, los
beneficios de la pesca se concentran en inversionistas inescrupulosos que
nunca han navegado nuestras costas, donde el mismo gobierno le sirve en
plato hondo los beneficios con una Ley de Pesca creada a la imagen y
semejanza de estos y no de los que históricamente han explotado
racionalmente nuestros recursos marinos, las concesiones madereras se
convierten en mercancía traspasándose de mano en mano y cada vez son
miles de hectáreas de bosque las que se talan. El Estado, el gobierno y
sus instituciones son incapaces de frenar el narcotráfico y muy seguro
estoy, que si el mismo desfigurará las sociedades tradicionales de
Granada o León, no dudemos que algo estarían haciendo por recuperar sus
“tradiciones y buenas costumbres” de esa plaga que acabará con
nuestro país teniendo este tipo de gobernantes y políticos.
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