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Debora Robb
drobb@guegue.com.ni
Feb 12, 04-Managua-El 12 de febrero de 1894, las tropas nicaragüenses
tomaron Bluefields en un asalto sorpresivo y depusieron al Rey Clarence.
Los blufileños se alzaron en armas, retomaron control militar de
Bluefields el 5 de julio y luego del Bluff, Prinzapolka y Corn Island. Un
editorial del periódico blufileño “La Artillería,” dice el 23 de
julio de 1894:
R20;(El General Rigoberto Cabezas) se debe de convencer de que todo
es en vano, porque aquí hay hombres, aunque no sean generales, ni nunca
hayan visto un campo de batalla, que le derrotarán y pondrán en fuga el
débil ejército que el puede reunir y traer contra nosotros...no nos
asustan que armen sus tropas y las traigan contra nosotros, pues tenemos pólvora,
rifles, balas...”
Pero no tenían armada. Clarence fue reinstaurado por casi un mes antes
de ser desterrado definitivamente a Jamaica. Fue el tiempo en que
Nicaragua armó segunda avanzada, con apoyo de la fuerza naval americana.
El 2 de agosto de 1894 el buque de guerra “USS Mablehead” bombardeó
el Bluff y asi devolvieron Bluefields a las fuerzas nicaragüenses que
entraron a la ciudad prácticamente sin resistencia. Así se tomó posesión
del Reino de la Mosquitia dando fin a un régimen que perduró más de 200
años, como el único estado de indio-africano en las Américas y que si
no siempre fue plenamente soberana, por lo menos nunca fue colonia de
nadie. Juan Pablo Reyes fue enviado como primer superintendente a la región
y el mismo acabó en el destierro al cabo de pocos años por oponerse a la
crueldad que acompañó la anexión.
Son actos negros de Nicaragua la criminalización por doce años de la
enseñanza en inglés en Bluefields, por no hablar de aquel día en 1902,
cuando el ejército hundió la nave con la que los plantadores de banano
de las orillas del Mico y del Siquia trataban de evadir el monopolio de
navegación sobre el Rio Escondido que Nicaragua concedió a la United
Fruit Company. Asi nos convertimos en la original banana republic, pero lo
que no se sabe es de las doscientas familias forzadas a un campo de
concentración al sur de Bluefields que cuando finalmente consiguieron
volver a sus plantaciones descubrieron que ya no eran de ellos. Como bien
señala el historiador Hugo Sujo hay un archivo de más de 20 años de patéticas
cartas costeñas pidiendo auxilio internacional. Una carta al Cónsul Británico
de 1911 de la gente de Bluefields y de Rama Cay dice así:
R20;Todas nuestras tierras han sido acaparadas y
convertidas en potreros, dejándonos sin ni siquiera madera. No podemos
seguir existiendo. Estamos sin sostén para nuestras familias. El llanto
de toda la Costa es la devastación de propiedades, dejando a los nativos
desprovistos para enfrentase al amargo dolor del hambre sin un rayo de
esperanza.”
Pero como dice también el profesor Sujo, no habremos sido
efectivos en nuestras reivindicaciones pero tampoco fuimos pasivos. Las
primeras salvas de la Guerra Constitucional fueron dados por negros, en
Bluefields, pero no existimos en la historia oficial. Quedamos en los
informes de damnificados.
En 1894, Bluefields era el puerto más importante del Caribe
Centroamericano. En el 2005 es una de las ciudades más paupérrimas del
hemisferio. La United Fruit Company, nomás comenzó a dar sigatoka, se
mudó a Puerto Limón. Hasta el Cuerpo de Paz fue retirado de Bluefields,
en el 2004 por alta peligrosidad del combate a las drogas. Prinzapolka, en
franco fervor económico entonces, hoy es el municipio más pobre de
Nicaragua. Los Rama son especie en extinción, hoy no llegan a un mil y
quinientas almas.
Verdad y reconciliación.
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