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Ronald
Hill Álvarez
hillron@hotmail.com
Nueva
Guinea, RAAS, Jan 12,06-Cuerpos sin vida flotando en las turbias aguas
del río, confundidos con canastos de alimentos, tanques de gas butano y
animales. Decenas de personas alrededor del muelle, en pangas y botes de
canalete, tratando de auxiliar a los pasajeros que nunca llegaron a su
destino previsto. Esa es la imagen de la tragedia del Promar 59 en el Rama.
Es una mas de las tantas que se viven a diario en las Regiones Autónomas
de la Costa Caribe Nicaragüense. Son cientos de imágenes de tragedia las
que el pueblo caribeño de Nicaragua ha vivido a lo largo de la historia.
Muchas de ellas nunca vistas por el resto del país sino hasta los últimos
años con el desarrollo de las comunicaciones y los medios de información.
Recordar
tantas de esas imágenes no es nada grato pero perduran en lo más
profundo de nuestras mentes. Los cuerpos de miembros de la Policía
Nacional asesinados en su propio cuartel que aun hoy día no se esclarece,
el asesinato de Francisco García Valle en su propia casa de habitación
por supuestos sicarios, miles de casas desbaratadas dispersas como palos
de fósforo después del paso de huracán Juana por Bluefields, el éxodo
de miles de familias miskitas hacia Honduras huyendo de su tierra por
temor a perder la vida ante el conflicto armado que azotó y casi
extermina a uno de los principales grupos étnicos del país, hambruna en
las riberas del río Coco por ataque de ratas a los cultivos, jóvenes
flacos y amarillos que deambulan por las calles como zombis realizando
actos delincuenciales motivados por el consumo de cocaína o piedras de
crack, pescadores de cultura milenaria convertidos en pescadores de la
droga que los narcotraficantes abandonan en alta mar, carreteras en pésimo
estado con promesas anuales de ser reparadas y las que al ser transitadas
por el viajero frecuente entre Managua y Bilwi el tiempo le parece
interminable, matanza entre hermanos por el derecho a la tierra, bosques
preciosos arrasados por mafias bien organizadas de madereros, miles de
buzos que mueren producto del síndrome de la descompresión, gobiernos
regionales electos por la voluntad popular que traicionan los principios
de la autonomía y a su sufrido pueblo con actos de corrupción e
ineficiencia en la administración publica y más, mucho más.
En el IV
Simposio Internacional de la Autonomía celebrado en el mes de septiembre
del año pasado se organizó una mesa temática en la que se abordó el
tema de la “imagen de la Costa Caribe”.
Diversos argumentos de los participantes insistían en que los
medios de comunicación venden la imagen negativa de la Costa Caribe, la
noticia sensacionalista y el amarillismo. El pronunciamiento de la mesa señala
enfáticamente que “los medios nacionales difunden una imagen
intolerable sobre los pueblos indígenas y comunidades étnicas de la
Costa Caribe Nicaragüense”, y es valido, porque el al hacer un balance
entre imágenes gratas y cautivadoras que contribuyan a la promoción del
desarrollo del Caribe nicaragüense y las de la tragedia, la balanza se
inclina hacia estas últimas.
¿Quien
tiene la responsabilidad de crear la imagen que se desea transmitir de la
Costa Caribe Nicaragüense, esa imagen que los costeños deseamos? Desde
mi perspectiva la imagen no se puede crear únicamente desde la costa, la
responsabilidad es de todos. Del gobierno central adoptando una posición
real, sincera y comprometida con el proceso autonómico y la aplicación
de las leyes que del mismo se derivan,
de las instituciones del Estado cumpliendo de manera eficiente con
sus deberes en beneficio de los habitantes del Caribe, de los miembros de
los Gobiernos Regionales cumpliendo fielmente el juramento que hacen al
asumir sus cargos, de los alcaldes y sus concejales cumpliendo sus deberes
y obligaciones con austeridad, eficiencia y entusiasmo, de la cooperación
internacional apoyando proyectos que surgen de las propias comunidades y,
por ultimo, de los costeños asumiendo con responsabilidad la ciudadanía
para participar activamente en la construcción, con hechos cotidianos que
dispersos se van juntando, de la imagen deseada. El reto es inmenso,
tenemos la posibilidad y responsabilidad de crearla para difundirla por
encima de la tragedia. |
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