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Ronald Hill Álvarez
hillron@hotmail.com

Nueva Guinea, March 15,
2010- El pasado domingo, 7 de Marzo de 2010, nuevamente las ciudadanas
y ciudadanos de la las dos Regiones Autónomas de la Costa Caribe de
Nicaragua, tuvieron otro oportunidad que se repite cada cuatro años, de
elegir a sus autoridades en el ámbito regional, en el marco de la
autonomía que establece y garantiza la Constitución Política de la
Republica y la Ley 28, que es el estatuto de la Autonomía de las Regiones
Autónomas de la Costa Atlántica. Se elegirán a 45 miembros de cada Consejo
Regional, del Sur y del Norte. Esos consejos, posteriormente escogerán de
entre ellos a una junta directiva de siete miembros (un presidente, dos
vicepresidentes, dos secretarios y dos vocales), así como al Coordinador
Regional, que es la persona que representa oficialmente a la región y
ejerce de manera práctica y legal las funciones del gobernador regional
En las elecciones del
Caribe, al igual que en las elecciones generales del país, hay mucho en
juego. No se trata solamente de analizarlas desde la perspectiva de que
partido político obtendrá la mayoría de los votos o de las formulas
electorales que se dan en base a alianzas. Se trata de valorar el
significado de estas para el desarrollo de esa inmensa zona que representa
más del cincuenta por ciento del territorio nacional y que posee el mayor
potencial de desarrollo, en relación al resto del país, por la grandeza de
los recursos naturales que la naturaleza le ha brindado. Pero claro esta
que es a los ciudadanos de las regiones autónomas a los que les compete
realizar dichas valoraciones y es allí donde surge la pregunta ¿Qué es lo
que las fuerzas políticas nacionales ofrecen a los ciudadanos del Caribe
una vez que asuman posesión en los consejos regionales? ¿Cuál es su oferta
programática que puede contribuir a resolver los grandes problemas del
Caribe y de su población? ¿Son realmente capaces de cumplirlas
considerando que los políticos del caribe son manejados como títeres desde
Managua y anteponen los intereses partidarios a los de la nación y las
regiones autónomas? La realidad nos indica que se trata siempre de lo
mismo.
El grado de abstencionismo
en las elecciones regionales es de aproximadamente el sesenta por
ciento. Esto nos indica que, para la mayoría de la población apta para
ejercer su derecho al voto, no tienen la importancia que en realidad
deberían de tener para conformar los gobiernos autonómicos. Este hecho
muestra el grado de desencanto, la apatía e indiferencia de los costeños
con el proceso mismo. ¿Será que la autonomía no satisface las
aspiraciones, sueños y esperanzas de los diferentes grupos étnicos que
conforman ese territorio? ¿Que aspectos del proceso autonómico influyen
para que los costeños desestimen las elecciones regionales?
Desde mi perspectiva no
influye la contaminación partidaria del Consejo Supremo Electoral ni mucho
menos la nula participación de observadores electorales. Estos aspectos no
influyen en la apatía de los electores ni en su opción electoral. Los
resultados alcanzados en la mejoría del bienestar material,
social, cultural y espiritual de los ciudadanos costeños después de más de
veintidós años de vivir en autonomía son los elementos a tomar en cuenta a
la hora de valorar las elecciones regionales. Los bajos índices de
inversión en salud, educación, acceso al agua potable, el bajo nivel de
desarrollo económico regional, el alto índice de desempleo, la carencia de
infraestructura vial, el deterioro medio ambiental, etcétera son los
factores negativos que inciden en los ciudadanos para valorar su
participación como electores en el proceso electoral. Además no se puede
dejar de un lado el comportamiento que los ciudadanos electos, una vez que
conforman gobierno, asumen en relación a su deber. Hemos visto hasta la
saciedad los innumerables actos de corrupción que prevalecen en los
consejos regionales, los conflictos partidarios que paralizan la labor de
estos, el desastroso nivel de coordinación entre los gobiernos regionales
con el gobierno central, independientemente que partido político gobierna
en el país, y la carencia de sensibilidad de estos con la miseria de su
pueblo. Hasta hoy vemos que se están cumpliendo
procesos establecidos en la ley pero que los mismos no están dando los
resultados para los cuales fueron diseñados producto del actuar de malos
hijos del caribe, los partidos políticos y las instituciones del Estado.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Nicaragua
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