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Ronald
Hill Álvarez
hillron@hotmail.com

Oscar Brenes and Family.
Dec. 5,
2006- Nueva Guinea RAAS-Fue una visita por invitación después de
varios meses de estar en contacto en la net. No dude en ningún momento en
aceptarla. Hoy llego, le dije, como a las seis de la tarde. El tiempo ha
sido el responsable de cambiar su figura, son 53 años los que tengo me
dijo. Yo 47 pronto, conteste. Su casa es agradable, en su oficina y en la
sala el ambiente es caribeño reflejado en casi todo, los cuadros, los
planos, las fotos de familia y principalmente en sus añoranzas y planes
de futuro para el Caribe nicaragüense. Su cabello está canoso y lo lleva
como cortado por la peineta numero tres de una maquina para ello. Desde el
primer instante fuimos al grano, comenzamos a hablar sobre el Bluff y la
pesca porque conoce mucho de este tema, no por ser marino, sino por haber
estado vinculado con personas que contribuyeron mucho en el desarrollo del
sector pesquero, en el país como en el exterior.
Su imagen
grabada en mi mente, desde los años de la juventud, fue borrada con este
encuentro. Nunca se me olvidaba la travesía que hacíamos entre
Bluefields y El Bluff, en el barco de su padre, llamado Lesbia en honor a
su hermana menor. Este era uno de los más rápidos en hacer la travesía
en la bahía y todos tratábamos de estar puntual a la hora de su salida
para retornar a nuestras casas. Los amigos y compañeros de clases,
varones principalmente, preferíamos viajar sobre la caseta a unos dos
metros de la proa para apreciar la naturaleza y disfrutar de la fresca
brisa de la bahía. En uno de tantos recorridos, con la bahía calma, con
sus aguas azules en la que nos acompañaban delfines y “aguas malas”
como le llamábamos a las medusas de mar, el con su novia viajaban en la
popa. Ella sentada sobre la caseta del barco haciendo piruetas de amor en
la travesía, besos, caricias, y todo lo que una pareja de enamorados,
como ellos, puede hacer. Nuestra mirada era de reojo sin que sospecharan
que, como todos los chavalos, estábamos atentos en su romance. Esa ha
sido una de las imágenes que se me quedaron gravadas. Pero existen otras
no tan agradables.
Su padre
fue Coronel de la Guardia Nacional, originario de Masaya y de apellido
Brenes. El coronel Brenes, querido y apreciado por todos los habitantes,
mestizos, negros, misquitos y extranjeros, de El Bluff. Por muchos años
ocupó el cargo de jefe de la guardia y de los guardacostas. Cuando fue
retirado de las filas de la guardia nacional sucedió un incidente que
devino en un gran escándalo en la vida de todos. Realmente no se a
profundidad cual fue la razón pero tuve la oportunidad de ver a una
familia entera desafiando a la mismísima guardia nacional. Desde su padre
y sus hermanos, todos contra la guardia, en su misma base, aquella en que
el coronel Brenes por muchos años fue el máximo jefe.
Nunca fue
parte del círculo de mis amigos por la diferencia de edad. Su hermano
Juan fue el mas cercano por la edad y porque juntos practicábamos y
participamos en la liga de béisbol amateur en Bluefields con el equipo
San José, del Cristóbal Colon, y de el Bluff, los Capitanes y los
Diablos. A pesar de ello nos hemos reencontrado nuevamente. El encuentro
ha sido provocado por la situación caótica que se vive en la Costa
Caribe, ese pedazo de tierra que nos vio nacer y crecer.
Todo en él
gira alrededor de los problemas de la Costa. Su esposa, Brenda, es la
misma que iba en aquella travesía en el barco haciendo piruetas de amor
al vaivén de las olas, en aquellos años de juventud. Por deseos de hacer
mucho por la costa ambos se han involucrado en la vida tormentosa de la
política nacional. De ideología liberal tienen grandes ambiciones por
hacer cosas en beneficio del pueblo costeño. Su proyecto personal es
construir un hotel en el puerto de El Bluff que brinde facilidades a los
turistas nacionales y extranjeros aprovechando la belleza natural de ese
lugar que antes fue una península. El es Oscar Brenes, conocido por todos
los blofeños como “el zorro”.
Al
terminar la visita me presentó a amigos de su esposa, liberales
constitucionalistas de Chontales, que la esperaban. Fue el mismo día en
que la Juez Juana Méndez envió a la cárcel modelo a Arnoldo Alemán.
Written
April 5, 2004
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