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Ronald
Hill Álvarez
hillron@hotmail.com
Nueva
Guinea-RAAS-May 18, 04-El asesinato de cuatro policías en Bluefields,
suceso repudiado por toda la Nación y el pueblo costeño, agrava aún más
la triste realidad que vive la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS).
La Policía Nacional, sus cadetes, oficiales, máximas autoridades y los
familiares de los asesinados han sufrido en carne propia la perdida
irreparable de seres humanos por infames delincuentes. El Ministro de
Defensa ha declarado que estos hechos atentan contra la seguridad nacional
y la democracia. El pueblo costeño está viviendo inmerso en el terror y
el miedo.
La
seguridad ciudadana se esta perdiendo. Si la delincuencia atenta con la
institución que debe darnos seguridad, ¿que nos depara en el futuro? ¿Será
que prevalecerá “la cultura del miedo” en la Región? El miedo es lo
último que debe prevalecer ante esta situación. El miedo hace que la
gente, las comunidades, las organizaciones no gubernamentales, las
instituciones del estado y la misma cooperación internacional dejen de
creer que es posible salir de la realidad en que vive el Caribe Nicaragüense:
pobreza, exclusión, corrupción, explotación irracional de los recursos
naturales, narcoactividad y delincuencia.
Es triste
decirlo pero es hasta ahora, luego que valiosas vidas humanas de
una de las instituciones más importantes del país se han perdido, que el
Estado reconoce la necesidad urgente de prestarle atención a la Costa.
Pero debe hacerlo con una perspectiva diferente, porque la realidad costeña
ha cambiado en los últimos años. El Gobierno y sus instituciones, las
mismas ONG´s, las universidades de la costa, la cooperación
internacional junto con el pueblo costeño, sus comunidades, sus lideres
comunitarios, los ciudadanos de a pie de la costa, debemos
“liberarnos” en el sentido de tomar conciencia de que no tenemos
limitaciones para superar esta crisis, es vencer la apatía, el desinterés,
la incredibilidad y combatir más ahora que antes la ignorancia.
Para
vencer el miedo que prevalece es necesario partir de la realidad cotidiana
del pueblo caribeño porque es en ella que se puede descubrir la verdadera
intencionalidad de los ciudadanos para superarlo. Es necesario encontrar
las verdaderas aspiraciones que dan sentido al actuar y reconocer que
somos sujetos activos con propuesta que muchas veces no se toman en cuenta
en la definición de muchas políticas que promueve el Gobierno Central,
el Gobierno Regional y el Consejo Regional Autónomo y que contribuyen en
gran medida en la situación real no deseada que se vive en la Costa.
Es ahora
que mayor sentido debe tener el proceso autonómico de la Costa Caribe
Nicaragüense. Ese proceso autonómico es de la gente, de los ciudadanos.
No es de los partidos políticos, no
es de los concejales regionales. Es de la gente y sus comunidades. Ha
llegado la hora de que sean ellos lo que redescubran su realidad y que
adquieran conciencia que no están limitados para vencer la pobreza, la
exclusión y a la misma narcoactividad que ha desfigurado el entramado
social solidario del caribeño. Es necesario sentar bases y frenar la
corrupción de los funcionarios con el castigo que se merecen esos que
tienen procesos judiciales pendientes en los tribunales.
La reflexión
sobre esa triste realidad debe darse en todos los niveles. En las iglesias
independientemente de la fe que profesan, los pastores tienen un gran reto.
La universidades del caribe, desde el aula y en las comunidades, deben contribuir a redescubrir los
verdaderos valores del caribe y releer la realidad con la activa
participación de los jóvenes
que son las nuevas generaciones que regirán los destinos de la Región.
Las ONG´s y la Cooperación Internacional deben abrirse cada vez más
para ver esa nueva realidad desde la propia óptica de las comunidades y
que su labor responda a las aspiraciones del pueblo costeño para combatir
esos males que tienen mayor prioridad que un edificio o el llamado
“apoyo institucional” que brindan a gobiernos regionales corruptos.
Es necesario que todos hagamos una nueva lectura de la realidad
costeña. Los estudios valiosos que el Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD) realiza sobre el Índice de Desarrollo Humano en
el país y en la Costa Caribe Nicaragüense tienen un gran reto ante esta
situación.
Pero no
basta con solo redescubrir la realidad. Es necesario el dialogo
constructivo entre los actores y sujetos sociales del Caribe para poder
adquirir compromisos mutuos apegados a las aspiraciones de todos para
vencer la “cultura del miedo”, construir metas y alternativas de ellas
y poder así alcanzar el caribe soñado por todos.
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